Historias de una hortelana

Esta primavera iniciamos  una nueva manera de cultivar el huerto familiar en nuestra masía. 

Entre todos trabajamos intensamente para construir de forma permanente unos cajones de madera grandes, donde cultivar las verduras, plantas aromáticas-medicinales y hortalizas. Seguimos el método que aconseja la permacultura, haciendo primero unos bancales profundos, introduciendo por capas, diferentes materiales vegetales para mejorar la materia orgánica, tener mayor aireación y control de los cultivos.

Este verano hemos podido cosechar mucha cantidad de diferentes variedades de tomates, pimientos, berenjenas, remolachas, calabacines, lechugas, judías verdes, acelgas, rúculas, puerros, etc... 
Más tarde llegaron las calabazas, los melones y los girasoles... lástima que no pudimos sembrar maíz de palomitas como en otra ocasión. La próxima vez será.

Una amiga nos regaló unas semillas de melón "banana" que ha sido todo un éxito y nos ha sorprendido por su aroma y sabor.

Creo que hemos acertado aplicando este nuevo sistema por la cantidad de producción que hemos tenido, además de combinarlo con varias plantas compañeras con flores que han atraído los bichos que favorecen que no haya tantas plagas y enfermedades en el huerto. Y cierto es que además de tener muchas más hierbas hemos recibido la visita de millones de bichitos (mariposas, gusanos, abejorros, mantis, bichos palo, arañas de todo tipo, saltamontes, grillos, langostas).... genial para el control de plagas y para que mis hijas sintieran la necesidad de descubrir, observar, aprender y asombrarse con ellos.

No hemos aplicado ningún tratamiento más que los extractos de purín de ortiga y algún preparado biodinámico. 

También hemos puesto paja como mulching para no tener que desherbar tanto y para favorecer también la retención de humedad y la materia orgánica.

Aún así hemos tenido muchas ortigas entre los pasillos de las cajoneras o bancales y miles de otras hierbas. Menudo trabajo! 

Aún nos falta terminarlo pero poco a poco estamos consiguiendo nuestro objetivo, tener un huerto familiar completo donde estalle la vida, el color, el olor y que nos alegre la vista. Disfruto muchísimo haciendo fotos del huerto y la luz que allí encuentro.

La verdad es que tener un huerto nos hace felices a toda la familia. es una actividad que nos permite experimentar el cambio de las estaciones, disfrutar del aire libre, ver el significado del sacrificio y del trabajo, conectarnos con la vida de una manera más consciente y pasar ratos juntos. 

Para mí la parte más negativa de todo son las picadas de mosquito... de ortiga  y de alguna araña... pero como bien os digo nada que no sirva para conectarnos con nuestro Yo más consciente jejeje...

Ahora estamos acabando de planificar el huerto para este invierno, pero aquí os dejo unas cuantas fotos de lo que ha sido este verano.

Con la cosecha hemos podido disfrutar compartiendo con la familia y amigos lo que nos ha regalado el huerto. Hemos aprendido nuevas recetas y también hemos sacado jugo a las que ya sabíamos porque las comidas hechas con verduras recién cogidas del huerto son de nivel superior. Por otro lado hemos podido hacer diferentes tipos de conserva para que podamos seguir deleitando nuestros paladares.


En un futuro nos gustaría realizar talleres para otras personas con el fin de aproximar a la gente al campo y a las costumbres tradicionales que estamos perdiendo. Pero como todo, para prepararlo, necesitamos tiempo y cocer a fuego lento.

Os animo a que si podáis cultivéis vuestras propias hortalizas ya sea en macetas, en bancales, jardines o en huertos comunitarios que cada vez están más presentes en nuestras ciudades. Ya me contareis si os decidís a hacerlo.
¡Hasta pronto!


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