Este fin de semana hemos ido a pasear con el abuelo de Lucía por el Parque Natural de La Mitjana en Lleida.

Me encanta ver la complicidad que tiene con él y las cosas que comparten juntos.
El día fue precioso y el paseo estuvo genial. Caminamos un buen rato y encontramos rincones para disfrutar de un día típico otoñal.

El sol, a ratos, se colaba entre las ramas y dejaba un paisaje que invitaba a meditar.

Es magnífico ver como cambian las estaciones en la naturaleza y poder admirarlo de cerca.


Había mucho colorido, hojas de colores, frutos rojos y el olor era intenso.
Encontramos un árbol que tenía un agujero especial en su tronco y esperamos un rato para ver quien vivía allí dentro.


También tuvimos tiempo de abrazar unos cuantos árboles, ya que nos encanta hacerlo y lo disfrutamos mucho. Es una experiencia fantástica, provadlo si no lo habeis hecho nunca. Sentir el momento, cerrar los ojos, dejaros llevar y respirar tranquilamente, mientras agradeceis ese momento.

A mitad del paseo llegamos a la orilla del río y estuvimos esperando a los pajaritos en la balsa, pero como no venían (se notaba que era fin de semana y pasaba mucha gente) decidimos tirar unos palitos para ver el efecto que tenían al caer en el agua.

Fue un día para recordar... y seguro que repetimos!


Me encanta ver la complicidad que tiene con él y las cosas que comparten juntos.
El día fue precioso y el paseo estuvo genial. Caminamos un buen rato y encontramos rincones para disfrutar de un día típico otoñal.

El sol, a ratos, se colaba entre las ramas y dejaba un paisaje que invitaba a meditar.

Es magnífico ver como cambian las estaciones en la naturaleza y poder admirarlo de cerca.


Había mucho colorido, hojas de colores, frutos rojos y el olor era intenso.
Encontramos un árbol que tenía un agujero especial en su tronco y esperamos un rato para ver quien vivía allí dentro.


También tuvimos tiempo de abrazar unos cuantos árboles, ya que nos encanta hacerlo y lo disfrutamos mucho. Es una experiencia fantástica, provadlo si no lo habeis hecho nunca. Sentir el momento, cerrar los ojos, dejaros llevar y respirar tranquilamente, mientras agradeceis ese momento.

A mitad del paseo llegamos a la orilla del río y estuvimos esperando a los pajaritos en la balsa, pero como no venían (se notaba que era fin de semana y pasaba mucha gente) decidimos tirar unos palitos para ver el efecto que tenían al caer en el agua.

Fue un día para recordar... y seguro que repetimos!

Me ha dado ganas de salir con mi niños al campo, en estos días que todavía es bueno, hacer un picnick siiiiiiiiii.
ResponderEliminarGracias por compartir tus fotos, de verdad.
Gracias Gio!!! me alegra que se te haya contagiado ir al campo.... si lo haceis acordaros de lo de abrazar algún árbol!!! ya me contarás!
ResponderEliminarBesos y buen fin de semana!
Rocío me quedé encantada con las fotos y el relato, qué lugar tan hermoso, en serio que me relajo. Qué suerte tienes en vivir en un lugar así de bello.
ResponderEliminarBesos.