No corras.... ve despacio!

Una gran persona me recordó hoy este poema...

¡No corras, ve despacio,

que adonde tienes que ir es a ti solo!

¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!

Juan Ramón Jiménez (Eternidades, 1918)



Paz, calma, quietud, comprensión, perdón, reflexión, felicidad, amor...

Me invaden sentimientos que me hacen reencontrarme,
quererme y comprender que lo que verdaderamente necesito es lo que tengo, en mi interior.

Lo que soy es lo que quiero.



Hoy siento una gran calma. La búsqueda sin fin hacia mi yo interior ha entendido que el camino a seguir de una manera u otra es justo el que tenemos delante y al que siempre vamos. Pero cuando se va despacio, sin prisas, se disfruta más lo vivido. Se vive más intensamente.

Tengo mucho que agradecer... mucho amor que dar...

gracias por estar ahí,
gracias por tender tu mano,
gracias por existir,
gracias por esperar,
gracias por escuchar,
gracias por tu tiempo.

Gracias!

Rocío

Comentarios

Publicar un comentario